Y CON ESTO TERMINO DE HABLAR SOBRE EL AMOR



 “Así fui, desde niño, acostumbrado

al ejercicio de la irrealidad.”

Jaime Gil de Biedma

 

DESCARGA COMPLETA Y GRATUITA (71 págs.)
«Y CON ESTO TERMINO DE HABLAR SOBRE EL AMOR» es la reescritura de los libros anteriores («La noche y sus consejos», «Muchacho que surgiste» y «Tú, mi secreta isla») con motivo de la publicación de la poesía reunida «Sobre andamios de humo (1979-2007)».
Y CON ESTO TERMINO DE HABLAR SOBRE EL AM[...]
Documento Adobe Acrobat [15.7 MB]

Ed. Digital: Biblioteca Virtual ACEB. 2008. 71 págs.

Ed. papel: incluido en Sobre andamios de humo. Vitrubio. 2008.

 

Y con esto termino de hablar sobre el amor (escrito entre 1979 y 1982, en 2007 se realizan las correcciones finales para edición) reconstruye, desde la memoria y la ficción, un territorio sentimental marcado por el deseo homosexual, la clandestinidad, la pérdida y la imposibilidad de amar sin miedo. Nacido de la reescritura de libros anteriores y atravesado por voces jóvenes, marginales, enamoradas o derrotadas, el libro recorre una educación sentimental que va de la infancia y la adolescencia al desgaste, la dependencia y la conciencia del tiempo.

Lejos de entender el amor como refugio, estos poemas lo muestran como una fuerza que reproduce ausencias y fantasmas y busca en distintos cuerpos aquello que nunca llegó a poseer del todo. Entre la nostalgia, el deseo, la violencia, la droga, la enfermedad y la pérdida, el libro acaba convirtiéndose en la crónica de una imposibilidad: la de dejar de amar aquello que ya solo existe en el recuerdo.

Los observo reír.                                

Se abrazan.

 

Beben.

 

Únicamente yo

concedo eternidad

a esas conductas.

 

Juventud. Para ellos

todo es aún la escoria

                                                                    de los días.

 

En realidad no existen. Sólo valen

para hacer más robusta la certeza

de que esta soledad

se ceba en el derroche

                                                                  de sus días.

 

La vida es la moneda

que me cubre los ojos

para pagar el tránsito al barquero.

 

Se

me olvidó reír

y ya no abrazo.

 

Derrocho mis monedas en bebida

porque hoy es la nostalgia

                                                                      de mis días

la herencia de la envidia y del deseo.        

    



Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Alejandro Céspedes Díaz-Gutiérrez

Página web creada con IONOS Mi Web.