Alejandro Céspedes
       Alejandro                                                   Céspedes                                                                                                                                                             

MANERAS DE DECIR... estudios sobre la obra, críticas, reseñas...

MEJORES LIBROS DEL AÑO 2012: 

Topología de una página en blanco, de Alejandro Céspedes, fue elegido por los lectores el quinto mejor poemario del año 2012, en la encuesta realizada por Babelia-El País.

El crítico literario Ángel Luis Prieto de Paula fue el encargado de seleccionar los 5 mejores títulos de poesía en español de este año, entre los que incluyó Topología de una página en blanco.

 

El País-Cultura Mejores libros de poemas del año 2012

 

y  El País (Encuestas) ¿Cuál es el mejor libro de poesía de 2012?

MEJORES LIBROS DEL AÑO 2011:

El Cultural-El Mundo

4º mejor libro del año en la lista de Ainhoa Sáenz de Zaitegui: Topología de una página en blanco, en formato eBook.

"LOS CÍRCULOS CONCÉNTRICOS" PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS 2008

EXTRACTOS. PINCHAR SOBRE LOS ENLACES PARA LEER LOS TEXTOS COMPLETOS.

ABC Cultural 4-3-2017

 

 

 

"Un texto sorprendente tanto en su rigor como en su construcción y que persigue no solo un nuevo concepto de poesía sino una escritura totalizadora".

 

                                                 Diego Doncel

"Tras el magnífico y monumental "Topología de una página en blanco", muchos nos preguntábamos qué estaría preparando Alejandro Céspedes. Algo en aquel libro, en aquella profunda y hermosa indagación sobre los límites del libro, de la palabra y del silencio, llevaba a pensar en un posible agotamiento, en ese silencio del que ha llegado demasiado lejos, demasiado alto. Pero ahora aparece "Voces en off" y lo primero que hay que celebrar es que la ambición de este poeta no solo no ha decaído, sino que ha subido la apuesta". 

 

Diego Sánchez Aguilar

 

"Alejandro Céspedes trepanando el lenguaje hasta alumbrar Ser, entrañándose en la forma hasta hacer de la estétida, ética, deslimitando el texto (urdimbre de palabras, imágenes y vídeos) hasta la iluminación de lo primigenio, consigue que lector, dentro y fuera del libro, experimente la existencia en todas sus radiaciones temporales y espaciales, cohabite con la muerte y se haga naturaleza con el silencio y lo borrado. En estado de embriaguez sentimental, emocional e intelectual debe leerse "Voces en off". Tal es su temperatura". 

Javier Lostalé

Revista Mercurio, nº 191, mayo 2017, por Javier Lostalé 

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"Voces en off" es una obra compleja y magnífica que debería marcar un hito en la poesía".

Herme G. Donis (Suplemento Culturas, El Comercio, 19 junio 2016)

 

 

 

"En un mundo en permanente banalización, algunos proyectos personales, ajenos a las tensiones del mercado, proponen una búsqueda ambiciosa, exigente, casi suicida (al menos en términos comerciales y de visibilidad), con una radical vocación innovadora. (...)   El texto, blindado y abierto, hipnótico y fluido, narrativo y lírico, experimental y fuertemente anclado en la tradición, desborda por completo cualquier tentativa de resumen o de juicio que no sea superficial".

Miguel Serrano Larraz (Suplemento Letras, El Heraldo de Aragón, 16 marzo 2017.

Milagros López, Blog.

"Podríamos decir que los límites de mi lenguaje son los abismos de mi mundo. Pero sólo después de haber concluido la lectura de "Voces en off", la nueva propuesta de Alejandro Céspedes. Golpe de puño sobre el tablero de la conformidad poética. Alejandro abandona definitivamente, tal vez para siempre, el poema exento. Un libro que es un golpe sobre las aguas secas hasta volverlas viento. La provocación de un espíritu libre. Una permanente incitación".

 

Francisco Caro, Blog.

Ainhoa Sáenz de Zaitegui (El Cultural-El Mundo) (Extracto de la crítica)  Topología de una página en blanco

 

"Su reflexión sobre la poesía remite a ese momento de la historia en que la filosofía se convirtió ella misma en poesía. Con Foucault, el poeta alberga la sospecha -la esperanza- de que el lenguaje es fractura, muro, aislamiento, y que es necesario.

 

Contra el sistema poético tradicional, el poeta no tiene todas las respuestas, ni siquiera alguna. Plantea preguntas, impone un criterio. Ajeno al egocentrismo del creador, Céspedes se abre a nosotros, los eternos secundarios, los lectores. Nos analiza, nos interpela. No somos nosotros quienes nos identificamos con el poeta, es él quien se une a sus lectores en una misma perplejidad.

 

Topología... es un universo peculiar, donde los poemas se abisman en la página como agujeros negros, versos incompletos se pierden por el margen derecho, se esparcen como hojas a lo largo de las hojas. Nuestra mente debe adoptar la forma del texto: ser poesía.

Un discurso torrencial que evoca el flujo de nuestra conciencia, veloz e inasequilble a la lógica.

 

Experimental y visualmente impactante, Topología de una página en blanco se publica en el único formato posible a estas alturas de siglo: online.

 

Poeta consagrado, canon indiscutible, Alejandro Céspedes aporta al arte más que talento: le da un porvenir".

 



AGUSTÍN CALVO GALÁN “REVISTA DE LETRAS” (Pinchar para leer texto completo)

 



EXTRACTOS:

 

"Topología de una página en blanco es un osado reto acometido con la mayor de las valentías: la creativa; un reto que puede desequilibrar al lector, pues a la manera de una Rayuela poética, en este libro -como en ningún otro que yo haya leído- la forma de leer es fundamental. Es decir que Céspedes no busca ponérselo fácil o difícil al lector, sino que busca su implicación máxima, busca una lectura activa, entregada, cómplice. Por otro lado, Céspedes habla cara a cara con sus lectores, mirándoles directamente a los ojos, no desde arriba -como la mayoría de los escritores, elevando su ego por encima del común de los mortales-, más bien al contrario pues me atrevería a decir que el poeta consigue elevar a su arriesgada altura a los lectores".

 

Alejandro Céspedes se está convirtiendo en el gran equilibrista de la poesía contemporánea española. Principalmente por lo arriesgado de sus propuestas; pero, también, por ser cada día más un disidente de las corrientes poéticas (o modas) actuales y, por tanto, por su lejanía de cualquier encasillamiento”.

 

Céspedes atraviesa el vacío en Topología de una página en blanco, el vacío que no es otra cosa que la distancia entre el creador y su creación. Si el lector se atreve, puede seguir de la mano del poeta un recorrido tan arriesgado como emocionante”.

 

No sé si los tiempos actuales exigen heroicidades, pero sí estoy seguro de que están necesitados de inteligencia creativa, asunción de riesgos, compromisos personales, coherencia y sana renovación. Alejandro Céspedes camina perfectamente por la contemporaneidad, y Topología de una página en blanco no es una proeza inútil, es una obra que crecerá en reconocimiento y, por tanto, que perdurará”.


 

JAVIER LOSTALÉ: SER EN EL POEMA

(Reseña de “Topología de una página en blanco” en el nº 49 de la revista “Cuadernos del Matemático”, diciembre 2012; p. 100

 

EXTRACTOS:

 

Pocas veces, si no ninguna, se nos ofrece a través de un libro de poemas el rostro absoluto de la poesía. Se necesita tener un profundo conocimiento del proceso creativo y una gran capacidad de desaparición dentro del texto. Ambas cosas las consigue Alejandro Céspedes en Topología de una página en blanco.

 

Alejandro Céspedes, una de las voces principales de la generación de los ochenta, con una obra amplia y reconocida, no ha dudado en realizar un acto de consumación poética escribiendo un libro extenso e intenso que, como bien señala Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, “requiere del lector su máxima atención, tanto dialéctica como emocional”, en un formato donde lo espacial y lo visual se funden de tal modo que, durante la lectura, junto al pensamiento y el corazón actúan los ojos volcándose hacia dentro/para encontrar el símbolo.

 

Topología de una página en blanco debe leerse como un todo, pues existe una trabada unidad entre los diferentes elementos, humanos, lingüísticos y soporte que la integran, respetando, eso sí, su especificidad, y teniendo presente también el carácter fragmentario del libro, fundado en la permanente dificultad de construir una realidad entera. Nada más alejado de un discurso teórico, o de una investigación desde afuera, sino que el creador se transmuta en lo creado hasta escuchársele su propia respiración, y el lector -como afirma Ainhoa Sáenz de Zaitegui citando a Wallace Stevens- “se convierte en el libro”.

 

Libro que amaneció en la luz fría de un ordenador, se publica ahora por Amargord en su cuerpo y alma naturales: el papel. Hecho que aprovechamos para decirles que se trata de un verdadero acontecimiento literario, porque pocos libros como éste son engendradores de conciencia”.

(REVISTA COMPLETA) Reseña de "Topología de una página en blanco" en "Cuadernos del Sur" por Francisco Gálvez (página 6)
Cuadernos del Sur, 29-6-2013 (2).pdf
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Reseña de "Topología de una página en blanco" en Cuadernos del Sur, por Francisco Gálvez.
TOPOLOGÍA DE UNA PÁGINA EN BLANCO, FRA[...]
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Javier Lostalé; La estación azul, Radio Nacional

(a partir del minuto 26)

La poesía  nos muestra su rostro absoluto a través del bisturí de uno de los principales poetas de los ochenta, Alejandro Céspedes. Su rostro absoluto desde la  Topología de una página en blanco, un intento, no abordado hasta hora  con la intensidad tanto dialéctica como emocional (...) de sentir todo el pulso del vacío, del exilio, del límite, de la invisibilidad de lo profundamente existente, de la revelación, de las lianas con el pensamiento filosófico, de las posibilidades del lenguaje tanto para crear como para borrar, de la extrañeza y conocimiento albergados en el proceso de creación poética, y de hacerlo sobre la página en blanco en estado de concepción”.

Página en blanco que incluye también al lector en ese alumbramiento de una conciencia que es todo el libro de Alejandro Céspedes”.

 

No es posible leer Topología de una página en blanco sin que nos convirtamos en parte del texto, sin que, junto con el autor, emprendamos una aventura inagotable por las entrañas  siempre movibles del cuerpo del poema, para de este modo recrear, habitándonos, todo lo que el poeta ilumina  entregado -hasta dejarse la piel- a su tarea de buscar lo inefable. No se trata por tanto de un discurso teórico ni de una investigación desde fuera, sino que el creador  se trasmuta en lo creado hasta escuchársele  su propia respiración”.

 

Estamos sin duda  ante una obra venturosamente arriesgada y plenamente necesaria, que muestra la altitud creativa de un autor  que ya formaba parte de la mejor poesía contemporánea y que ahora ha dado un salto cualitativo con este libro".

SANTOS DOMÍNGUEZ: “EL LUGAR DEL POEMA”; publicado en “Encuentros de lecturas”

 

"Topología de una página en blanco es un catálogo de perplejidades, un libro nada condescendiente en el que los textos se cuestionan a sí mismos, se construyen y se destruyen con la densidad de una poética insumisa que surge del núcleo de la escritura, bucea en la profundidad turbia de los límites del significado y explora la posibilidad de la iluminación, la expresión simbólica de lo inefable desde la inconsistencia del lenguaje como reflejo opaco del mundo. (...) un viaje a los infiernos de la incertidumbre de la que surgen las revelaciones, en un difícil equilibrio entre intuición y reflexión".

FRANCISCO GÁLVEZ: Cuadernos del Sur - Diario de Córdoba; 16 febrero 2013

Extracto:

 

"Es posible, como dice cierta crítica, que Topología de una página en blanco, de Alejandro Céspedes, sea uno de los mejores libros del año, pero no el mejor ni en solitario. Puede ser que sea el más reseñado, el más sorprendente. También es cierto que estos textos abren puertas y muchas, y es el mismo lenguaje quien las abre, o mejor el propio lector que tiene que hacer de sujeto, pues no existe entre estos versos. Ruptura, sí, con todo lo escrito anteriormente por este autor, y con todo lo que está colgado de nuestra tradición tan reinventada”.

POESÍA EXPANDIDA

Topología de una página en blanco”

de Alejandro Céspedes (Amargord, 2012)

 

QUIMERA, nº 354, mayo 2013

Agustín Calvo Galán

 

Con Topología de una página en blanco, Alejandro Céspedes recorre varios espacios simbólicos, físicos y mentales del lenguaje poético, y piensa la poesía transitando por encima de esa finísima línea que en la creación escrita divide lo tangible de lo intangible. El reto consiste en mantenerse en un equilibrio inestable entre significados y significantes, entre la poesía como materia formada y la conciencia creativa libre que se asoma al nihilismo de no dar nada por cierto. Este recorrido se realiza de una forma vinculada e intertextual, con referencias constantes al propio libro y a otras obras poéticas ajenas -explicitadas al final del mismo-. Transita también por el espacio físico de la página, por su dimensión topológica, dando lugar a poemas con formas figurativas, reconocibles, a la manera de caligramas. Todo ello aderezado con una estética expresiva y densa que no evita la invención de normas gramaticales sin jerarquías para conseguir, por ejemplo, efectos rizomáticos o fractales. Uno de los iconos del libro es, en este sentido, el vertiginoso pozo creado con los círculos del verso: “cualquier página podría ser un pozo en el que ahogarse”. Poesía textual y poesía visual que confluyen, pues, para crear una obra total, completa.

 

Alejandro Céspedes arriesga en este libro, se expone al atravesar el vacío sin red que supone tratar de explicar lo inefable a través de los múltiples recursos del lenguaje poético, y al subrayar la distancia consciente entre el creador y su creación. El poeta asturiano camina perfectamente por todo tipo de innovaciones temáticas como ya demostró en sus anteriores libros, en los que expandía igualmente el campo de acción de la poesía tradicional, al tiempo que complementaba sus creaciones con compromiso personal, emoción, coherencia y una reinvención constante. Cualquier página en blanco permite asumir riesgos, pero sólo en manos de un gran creador puede convertirse en una extensa y extraordinaria representación del mundo; por ello esta Topología es una obra capaz de crecer día a día en el imaginario de sus lectores.

INÉS RAMÓN: Topología de una página en blanco, UN VIAJE HACIA LA LUCIDEZ

 

 

En 'Topología...' la palabra poética, despojada de todo artificio retórico, se pronuncia como pensamiento en torno a las propias posibilidades y límites de representación. El autor investiga intensa y extensamente las posibilidades de un lenguaje vivo, mutante, a través de un complejo entramado conceptual y simbólico que posee la virtud de ser y producir pensamiento en el acto de creación. Si en algún libro se cumple la máxima expresada por Vicente Huidobro “Cuanto miren los ojos creado sea”, ese es Topología de una página en blanco, porque de los múltiples niveles de lectura que coexisten en este libro singularísimo el más llamativo es el que ofrece al lector la capacidad de participar de manera activa e inédita en la construcción del texto.

 

Durante la lectura y, en especial, después de cerrar el libro, el lector podrá asegurar que el poema le ha transfigurado. Será alguien revelado a sí mismo, alguien a quien el texto ha permitido explorar un amplio repertorio de emociones que le impulsará, necesariamente, a crear. No comprende, quizás, en un primer momento, que el poeta le ha invitado a correr el riesgo de ser un pensamiento que busca su propia revelación en el transcurso mismo de la lectura. El texto, por lo tanto, le ha restituido (en su sentido aristotélico) el ser: un ser “en acto”, aunque plenamente consciente de su propio vacío”.

Foto: A Lifetime Photography

 

ANTONIO RIVERO TARAVILLO; RESEÑA de Topología de una página en blanco en "Estado crítico, Blog de literatura"

Extracto:

 

"Topología de una página en blanco pertenece a un tipo de poesía inquisitiva y filosófica que no es del gusto de la mayoría y, desde luego, difícilmente lo será del lector común que identifica el género poético con el de la escritura intimista, confesional, que apela a las emociones. Emocionar es una de las funciones de la poesía, pero no la única. A la inteligencia apela este libro, en realidad un único poema en los diferentes avatares de las páginas”.

Francisco Díaz de Castro; El Cultural-El Mundo:  Flores en la cuneta

 

Este libro excelente, tan sugestivo como intenso, viene a constituir una aportación muy interesante a la posible nueva objetividad poética.
 La intensidad analítica del sentimiento, el carácter narrativo básico de su discurso, la reciente desolación existencial, la riqueza de imágenes y el cuidado de la precisión expresiva son algunas de las constantes de la poesía de Céspedes que siguen fluyendo en este nuevo libro”.

Manuel Rico; El País – Babelia: Sobre andamios de humo


"La publicación, en 1985, de James Dean, amor que me prohíbes, su primer libro, mostró ya a un poeta maduro, empeñado en construir textos basados en una memoria íntima activada a partir de referentes culturales filtrados por la experiencia".
Poesía en la que el lenguaje está al servicio de un poderoso núcleo emocional y de una permanente lucha por afirmarlo". En esta obra se ve la voluntad de su autor por afinar al máximo su emocionada (y honda) poesía de antes para el lector de hoy".

"Los círculos concéntricos Premio de la Crítica de Asturias"

(Extracto del acta del Jurado)

 

"El autor muestra en este poemario una voz muy personal para un discurso poético donde destacan la arquitectura del texto, el sentido del ritmo y la acertada simbiosis entre lo narrativo y lo lírico. Asimismo valora el acierto con que se cultiva el poema en prosa en este libro de amor y dolor profundos, lleno de veracidad y emoción, que examina valientemente ciertos tabús actuales y que desasosiega por su crudeza. Compuesto de poemas en un delicado punto de tensión, la palabra de Los círculos concéntricos, justa e irremplazable, conmueve y estremece".

ESTUDIOS SOBRE LA OBRA:

Un estudio de Manuel Martínez-Forega sobre "Voces en off", de Alejandro Céspedes.
Omnia vincit verbum?.pdf
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"Poéticas del afuera en Alejandro Céspedes y Julio Galán", por Fernando J. Cid
"Tanto Topología de una página en blanco" como "Inclinación al envés" recogen una tradición española que quiebra el discurso poético y se encuadran con nombre propio en una inquietud actual que busca más allá del texto, otros textos, y que desea probar los límites del poema y de lo poético".
POÉTICAS DEL AFUERA EN ALEJANDRO CÉSPE[...]
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"La poesía de Alejandro Céspedes" 1979-2012; Revista El Alambique, nº 8 noviembre 2013-abril 2014, por Inés Ramón.
La poesía de Alejandro Céspedes, por I[...]
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La poética de Alejandro Céspedes hasta "Flores en la cuneta", por Julio Mas
La poética de Alejandro Céspedes, Julio [...]
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"Sobre andamios de humo". Estudio sobre la poesía reunida de Alejandro Céspedes, por Antonio Daganzo
ANTONIO DAGANZO -ALEJANDRO CÉSPEDES - ES[...]
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Carlos Aganzo,  

Suplemento Cultural 

El Norte de Castilla: Flores en la cuenta

 

"Céspedes prosigue en este libro con la comprometida línea personal abierta en "Los círculos concéntricos". Poesía de nuestro tiempo que no elude los perfiles más crudos y desalmados de la realidad. Prosa poética, poemas en verso y poesía visual se van sucediendo en este libro intenso. Alejandro Céspedes se ha distinguido por su capacidad de interpretar el universo del hombre contemporáneo, con sus inmensas contradicciones, en una obra poética siempre dispuesta a buscar nuevos perfiles y nuevas maneras expresivas. En todos sus poemarios, pero quizá especialmente en este último, además del poso poético, forjado con palabras escogidas e imágenes deslumbrantes, siempre queda al final el poso de la reflexión".





Luis García Montero:  Sobre andamios de humo
“Alejandro Céspedes pertenece a esa voz poética asturiana que ocupa un lugar muy sólido, importantísimo, dentro de nuestra poesía contemporánea que se empezó a gestar a principios de los años 80. Desde que lo conocí supe que era un poeta de verdad, alguien que dialoga en serio consigo mismo, alguien que tiene su propio mundo, que busca con sus propias palabras y que participa de los tiempos de todos en un diálogo profundo, serio, con él mismo y con sus convicciones. 
Alejandro se carga de una profundidad y de una inteligencia puesta al servicio de la sensualidad, y me parece que eso es muy destacable a la hora de conformar su mundo poético. Aquí tienen la ocasión de conocer una poesía muy buena de un poeta comedido que ha escrito lentamente una obra llena de calidad, una obra importante, sin traicionar nunca ese diálogo consigo mismo por el que empecé a respetarlo allá por los años 80 desde el primer momento que lo conocí”.


Vicente Presa; Sur Madrid
“Alejandro Céspedes es una voz fuerte, personal y regenerada que devuelva a la poesía una tensión muchas veces cuestionada y, eminentemente hoy, en entredicho. En su lírica conspira a favor de las ideas, de las emociones y de los sentimientos. Pero desde una palabra nueva, la del presente, la del futuro. Su poesía aporta vitalidad y frescura. Y no sólo por la impregnación surrealista y onírica, Alejandro Céspedes retorna, y de la mejor manera, a los temas de siempre, aunque rompe el juego esteticista con valentía y riesgo, sabedor en todo caso, de dar un salto en el vacío".


José Infante: Sobre andamios de humo
“Poeta de profunda dicción, Alejandro Céspedes, está en la mejor tradición de la poesía española que viene del 27, pasa por Cántico y por algunos poetas del 50, como Brines o Rodríguez y que continuó en lo mejor de la generación del 70 y los postnovísimos”. 


Carlos Aganzo,  Suplemento Cultural de El Norte de Castilla: Flores en la cuenta

"Céspedes prosigue en este libro con la comprometida línea personal abierta en "Los círculos concéntricos". Poesía de nuestro tiempo que no elude los perfiles más crudos y desalmados de la realidad. Prosa poética, poemas en verso y poesía visual se van sucediendo en este libro intenso. Alejandro Céspedes se ha distinguido por su capacidad de interpretar el universo del hombre contemporáneo, con sus inmensas contradicciones, en una obra poética siempre dispuesta a buscar nuevos perfiles y nuevas maneras expresivas. En todos sus poemarios, pero quizá especialmente en este último, además del poso poético, forjado con palabras escogidas e imágenes deslumbrantes, siempre queda al final el poso de la reflexión".


Julio Mas Alcaraz: Flores en la cuneta.
“El autor ha escrito un libro singular. Alejandro Céspedes es un poeta en metamorfosis. Su largo silencio de diez años le llevó desde un lugar destacado en su generación hasta la lejanía del recuerdo. Ahora vuelve con nuevas fuerzas con dos libros importantes y premiados que le reubican como una de las voces fundamentales de su generación. Entre la tradición y la ruptura se ubica Flores en la cuneta, un poemario crudo, original, hondo, agónico y a la vez inquietantemente hermoso en su visión descreída del dolor humano y su fragilidad”.

Emilio Porta: Los círculos concéntricos
“Alejandro Céspedes es, sin duda, un poeta notable, de reconocido prestigio y amplia trayectoria, que demuestra, en toda su obra, un gran conocimiento de los géneros literarios, tanto en verso como en prosa. Con este libro de tan bello título, ganador del XIX Premio de poesía “Blas de Otero, nos demuestra cómo la palabra puede dar vida a la poesía lejos del verso clásico, componiendo un extraordinario alegato interior fuera de la versificación utilizada normalmente. Con ello sigue la senda que, en su día, marcaron y exploraron poetas como Vicente Aleixandre y Jorge Luís Borges, dando una nueva dimensión a la expresión lírica”.

Carlos Alcorta:Sobre andamios de humo
"Céspedes posee ese don imprescindible para un poeta, una voz intensa y personal, que encuentra dentro de sí el asunto de sus meditaciones. 
Nos ofrece no una imagen parcial y tergiversada de sí mismo, sino depurada y verdadera. Estamos hablando de una poesía testimonial y, como tal, el poeta no se sitúa bajo el parasol de la tercera persona, sino que condensa toda la fuerza expresiva en la disección de un 'yo' moral, reflexivo y poco autocomplaciente.
Un lector que acceda por primera vez a la obra de Alejandro Céspedes percibirá al instante la unidad de tono que, como una corriente subterránea, fertiliza la semilla que germina en estos poemas. No hay acrobacias o malabarismos en busca de un decir abismado o grandilocuente".

Pedro Flores, La Opionión de Tenerife:
“Alejandro Céspedes es un poeta capaz de hacer sentir “cómodos” a los seguidores de la poesía que se recrea en el lenguaje y a los que creen que ésta ha de sustantivar la imagen poética, a los devotos de una poesía que plantea un explicativo diálogo con la intertextualidad y los partidarios de una expresión más intimista. 
Es un poeta que, al menos en lo literario, nació sin ingenuidades. No hay tregua en la poesía de Alejandro Céspedes, no hay verso, poema ni libro que no exhale la firmeza, que no tenga esa altura que hay quien llama sobriedad pero creo que es intensidad, no hay un segundo de languidez, de abandono bucólico en su poesía, no hay concesiones de esa naturaleza en Céspedes, y el lector de buena poesía lo agradece”. 

Miguel Rojo: Los círculos concéntricos  
“Estamos ante el libro más arriesgado de Céspedes –y no olvidamos su ‘James Dean, amor que me prohíbes’ del ya lejano 86–, y quizás el mejor. Un libro de honda poesía con una claridad que desarma al más prevenido de los lectores.
Si la poesía tiene la capacidad de sublimar la realidad, incluso la más oscura, ‘Los círculos concéntricos’ es un notable ejemplo de ello. Lenguaje directo y no por ello menos lírico que atrapa y hace dudar. La víctima y el verdugo. ¿Es todo tan sencillo? Céspedes los cubre a ambos con la mirada generosa del que intuye los caminos ocultos. Un libro desasosegante y hermoso”.

Jorge de Arco:  Sobre andamios de humo
“Céspedes abriga en su decir un constante desafío frente a la palabra y a la existencia que resuelve sabiamente con un verso acordado y sugeridor. Su universo lírico está salpicado de llameantes fragmentos, de inquietantes miradas.
Los poemas se van abriendo al lector de manera cómplice, pues apoyado en un verbo musculado y vitalista los sabe dejar muy próximos al corazón”. 

Agustín Calvo Galán: Flores en la cuenta
"Con Flores en la cuneta, Alejandro Céspedes reflexiona, de manera magistral, sobre las contradicciones de la vida contemporánea. El poeta reinventa desde el interior mismo del accidente, desde el pensamiento, la percepción y la vivencia del dolor, la pérdida, la extrañeza por lo sucedido, la extrañeza por uno mismo: la fragilidad de la existencia y, al fin, la muerte".

 

Isabel Pérez Montalbán. Flores en la cuneta.

Alejandro Céspedes se ha propuesto extraer poesía profunda de la epidérmica poesía publicitaria, poniendo de manifiesto que, tras los buenos deseos y las falsas promesas, se esconden el accidente, el fracaso, la parálisis, la soledad y la muerte. Su escritura se dirige entonces hacia una poética de desvelamiento.

 

Céspedes opone la angustia del lenguaje y la disposición irregular del texto en la página, todo lo cual está destinado a suscitar en el lector una íntima reflexión sobre la vida y su reverso, cierta inquietud o desconfianza sobre los mensajes que recibe y, en cuanto a lo literario, la certeza de tener entre las manos un libro de poesía diferente y deslumbrante, que se aleja de las convenciones líricas para adentrarse en las posibilidades que ofrecen los temas y los lenguajes contemporáneos”.

 

Isabel Pérez Montalbán (El Maquinista de la Generación, nº 20-21 mayo 2011)

 

Rafael Escobar Sánchez; "Flores en la cuneta" en RESBLUES,



Sorprende en el libro la cantidad de registros divergentes entre sí que en él se pueden aunar: el tema de la carretera se presta de inmediato a una filiación con el “realismo sucio” y sus querencias temáticas y estilísticas de “road movie” (estilo plenamente logrado en poemas como “Te hará feliz o te devolvemos tu dinero”, tan próximo a uno de esos ejercicios de “non style”, de negación de la filiación de la poesía a la retórica tradicional, que podrían aparecer en cualquier poemario de Raymond Carver) pero a él se opone, por ejemplo, la intensa “poetización”, de intensa expresividad pero a la vez de cierta atmósfera de cualidad metafísica, de los dos poemas finales (“No es lo que vives con él, es lo que sientes dentro de él” “Lo nuevo es intemporal” que creo son la “cumbre” lírica del libro”.

 

 


Lort Varo, La Esfera de los Libros, El Mundo: Hay un ciego bailando en el andén.
"Ajustados y precisos, como corresponde a la idea que los genera, son los 22 poemas de “Hay un ciego bailando en el andén.
Dos aspectos fundamentales deben señalarse: el lenguaje directo y sencillo del poeta, en el que destaca la función conceptual de la metáfora y el empleo frecuente de paralelismos sintéticos". 

Rafael Alfaro:  Las palomas mensajeras sólo saben volver
“Estamos ante un poeta de estupenda mirada interior y el libro nos presenta una capacidad inmensa de imaginación. Hay en estos poemas un despliegue descriptivo de categorías con un lenguaje en el que la metáfora nace de la misma vida. El poeta tiene una sensibilidad especial en la musicalidad del verso. No se conforma con narrar o descubrir. Sabe conferir al verso un ritmo y una melodía espontánea. Lo cual crea a lo largo de la lectura un clima poético sin interrupción.
Alejandro Céspedes nos ha ofrecido un libro con una profundización de sí mismo, del mundo de sus imaginaciones y recuerdos. Al mismo tiempo que bucea en su interior con una poesía de autoconocimiento, nos dice lo que pasa en nuestra realidad humana. Un libro ejemplar y denso. Inolvidable”. 

Luis Fdez. Zaurín: “Uno de los dos mejores libros de 1994": Las palomas mensajeras sólo saben volver. 
"Me quedo con dos libros de poemas. Uno Las palomas mensajeras sólo saben volver, de Alejandro Céspedes (Hiperión), obra tan bella como su título en la que su autor, mostrando una notable evolución formal respecto a otros títulos suyos anteriores, poetiza sobre los territorios de la memoria, a los que Céspedes no puede evitar volver con nostalgia y dolor; y el otro, Habitaciones separadas, de Luis García Montero". 

Victor García de la Concha, ABC Literario: Las palomas mensajeras sólo saben volver
“El libro viene a confirmar el vigor de una escritura poética que presagia frutos, en su condensación, granados”. 

Jorge de Arco: Flores en la cuneta
“Respecto a su libro anterior escribí que el verso de Alejandro Céspedes abriga en su decir un constante desafío frente a la palabra y a la existencia. Ahora, su cántico, se extrema y se afianza aún más, tras dar a la luz un espléndido libro en donde la desolación que provocan los accidentes de tráfico (“cadáveres de animales, zapatos desperdigados y ramos de flores”), se torna protagonista de esta arriesgada apuesta.
Además de “inquietantemente hermoso en su visión descreída del dolor humano y de su fragilidad”, como se dice en el epílogo, añadiría yo, en su sugeridor juego de espejos, en su dicotomía de sombras y paraísos, en su honda y amatoria reflexión humana”.

Juan Ramón Mansilla: Flores en la cuneta.
“Alejandro Céspedes construye un poemario homogéneo y rotundo, capaz de provocar espasmos, lacerante. Un poemario que retuerce el lado brillante, y a menudo falsario, de la vida para entrar a trapo en las oscuridades y miserias de la condición humana.
“Flores en la cuneta” es, como la ruta, un libro arriesgado y sin concesiones. En el lenguaje, en su composición estrófica, en sus imágenes. Pero también un libro destellante. Y emotivo, muy emotivo. Crudo, sí, pero más porque provoca algo poco conveniente: pensar. Crudo también porque no acaricia la piel sino que araña las vísceras”.

Herme G. Donis; Clarín: Los círculos concéntricos.
"El libro, elaborado con la dedicación, paciencia y cariño de un orfebre, relata la trágica historia de Aurora. Céspedes se expresa a través de una serie de fragmentos encadenados entre sí sin ningún tipo de fisuras, poseedores de una palabra justa e irremplazable. 
Ningún fragmento de este libro nos deja indiferentes. La voz de Aurora, con veracidad y emoción, nos sumerge en su mundo de silencios y misterios que según nos van siendo revelados nos conmueven y estremecen".

Amalia Iglesias, El Correo Español: James Dean, amor que me prohíbes.
“James Deán, amor que me prohíbes” pudiera calificarse de libro “novísimo” a destiempo, si tenemos en cuenta el culturalismo abundante en sus motivos, la objetivación de temas en distintos personajes, la cultura pop conviviendo con la clásica (aparentemente), y el cine incorporado a la realidad (de lo que da buena cuenta el título). Menos culturalista resulta la expresión del poema, que se deja leer con gusto y nos ofrece bastantes hallazgos de imagen”.

Antonio Daganzo: Sobre andamios de humo. 
“Una de las virtudes capitales de este libro, y por ende, de la poesía de Alejandro Céspedes en su totalidad es su unidad formal; es decir, la consecución, desde el principio, de un modo de decir que se sabe íntimamente certero a la hora de articular un alma y una conciencia, y que por ello persevera en su habilidad comunicativa.
Las palomas mensajeras sólo saben volver, es el gran punto de inflexión de toda la poesía de Alejandro Céspedes publicada hasta la fecha; porque no sólo escribe un poemario redondo, admirablemente trazado y resuelto, sino que también consigue la perfecta expresión de una madurez lograda de la única forma en que podía llegarle a un sujeto lírico como el de los poemarios anteriores; es decir, a través del desencanto.
Tras diez años de silencio, Sobre andamios de humo ha supuesto el regreso al panorama editorial de una voz de extraordinaria autenticidad cuya falta se sentía excesivamente; ha supuesto, por tanto, y ya desde el punto de vista de los lectores, la feliz ocasión para un reencuentro y un redescubrimiento”.

Santiago García López, La Guía del Ocio de Madrid:
“Alejandro Céspedes es uno de esos poetas que su lectura nos transmite serenidad. La difícil y bella serenidad del vocablo exacto y la imagen bella en su sencillez”.

Manuel López Azorín:
"Céspedes, trasmutado en una femenina e infantil Aurora con unos versos duros, terribles por directos, llenos también de ritmo y de emoción que a mi me produjeron la impresión de "naturalidad" en el sujeto poético, aun a pesar de ser un tema, el del abuso sexual, socialmente nada natural. Poemario tal vez distinto, por temática, a su poesía anterior pero semejantes en cuanto a un tono que, como en su poesía anterior, venía cargado de tiempo y de melancolía (igualmente de pérdida, soledad, dolor...) ”.

 

                    un ojo cerrado

será una entrada

                    un ojo cerrado

mirará por su ojo

 

y verá soledad

entonces la soledad

                    será el objeto

de la mirada

  y la mirada

en esa frase sin sujeto

se mueve en el espacio

de la pérdida

 

¿quién fingirá después

que sabe cómo ahogarse?







 

alguien escribe que todo es descriptivo

y se reduce a un número finito la posibilidad

de la escritura

                             lo in omp eto

sólo ahí podemos encontrarnos lo que falta

nos nombra nos despierta

a observar lo indispensable

a descifrar aquello que está

                                     ausente

se puede abrir un ojo

su dirección explicará el final pero no sabe

dar testimonio del origen

 





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